PostCAAP 2026: de un gran congreso internacional a la práctica clínica en psiquiatría infantil

PostCAAP 2026: de un gran congreso internacional a la práctica clínica en psiquiatría infantil

El 26 de junio de 2026 participé como ponente en el XXII Curso PostCAAP 2026, celebrado en el Colegio de Médicos de Madrid. Mi tarea fue revisar y presentar las principales novedades en psiquiatría infantil y de la adolescencia del congreso anual de la American Psychiatric Association, celebrado unas semanas antes en San Francisco.

La reunión anual de la APA reúne a miles de profesionales y ofrece centenares de sesiones sobre investigación, tratamientos, organización de servicios, tecnología y práctica clínica. Resulta imposible asistir a todo y todavía más difícil separar lo verdaderamente relevante de aquello que simplemente resulta novedoso o llamativo.

Esa es precisamente la función de PostCAAP: no reproducir el programa estadounidense, sino ofrecer una revisión crítica, práctica y contextualizada para los profesionales que trabajan en España.

¿Qué es PostCAAP?

PostCAAP, anteriormente denominado PostAPA, es un curso de actualización en psiquiatría que reúne a especialistas españoles para revisar las principales aportaciones del congreso de la American Psychiatric Association.

La edición de 2026 se organizó como una jornada intensiva en la que se abordaron los trastornos afectivos, la ansiedad y el suicidio; la esquizofrenia y otras psicosis; la psiquiatría infantil y adolescente; la psicofarmacología y otros tratamientos biológicos; la psicoterapia y los trastornos de la personalidad; y las adicciones, la psicogeriatría y otras tendencias emergentes.

Cada presentación fue seguida de un tiempo de discusión, una parte esencial del curso: los datos científicos adquieren su verdadero valor cuando podemos debatir qué significan, cuáles son sus límites y cómo deben incorporarse a la atención clínica.

Mi participación: infancia, adolescencia y neurodesarrollo

Mi intervención estuvo dedicada a la psiquiatría de la infancia y la adolescencia y fue moderada por la doctora Mara Parellada.

Seleccionar los contenidos no fue sencillo. El programa de la APA incluía numerosas sesiones sobre autismo, TDAH, inteligencia artificial, redes sociales, sueño, perfeccionismo, psicoterapia, psicofármacos y bienestar emocional.

Intenté evitar una mera sucesión de estudios y organizar la presentación alrededor de una pregunta clínica: ¿qué novedades pueden ayudarnos realmente a comprender y atender mejor a los niños y adolescentes?

La respuesta no estaba en una única técnica ni en un nuevo tratamiento. Las aportaciones más interesantes apuntaban a la necesidad de integrar el desarrollo, la biología, el contexto familiar, la escuela, las relaciones, el sueño y el entorno digital.

Autismo y neurodesarrollo: comprender trayectorias, no acumular etiquetas

Uno de los temas centrales fue la evaluación del autismo y de otros trastornos del neurodesarrollo a lo largo de la vida.

El diagnóstico del autismo no puede basarse en una característica aislada ni en el resultado automático de una escala. Requiere conocer la historia del desarrollo temprano, la comunicación, las relaciones sociales, la flexibilidad, el perfil sensorial, el funcionamiento diario y los cambios que se producen en diferentes etapas vitales.

En los últimos años hemos mejorado la detección de perfiles que antes pasaban inadvertidos, especialmente en adolescentes, mujeres y personas con mayor capacidad de compensación social. Pero una mayor conciencia también aumenta el riesgo de interpretar cualquier sensación de diferencia, dificultad social o sufrimiento emocional como autismo.

Validar el malestar no obliga a confirmar siempre la explicación diagnóstica con la que llega el paciente.

El diagnóstico debe ayudarnos a comprender necesidades y a organizar apoyos. No debería convertirse en una identidad rígida ni en una explicación completa de la persona.

El TDAH no explica todos los problemas de atención

La actualización sobre TDAH recordó la eficacia de los tratamientos farmacológicos, pero también la necesidad de revisar periódicamente su indicación y sus efectos.

La atención puede empeorar por muchas razones: falta de sueño, ansiedad, depresión, trauma, estrés familiar, dificultades académicas, consumo de sustancias o uso nocturno de pantallas.

Cuando un adolescente tratado por TDAH deja de rendir, no siempre necesita más medicación. Necesita una nueva evaluación.

El riesgo de atribuirlo todo al diagnóstico inicial es dejar de explorar qué está ocurriendo en ese momento de su vida.

Sueño y salud mental adolescente

El sueño apareció de manera transversal en numerosas sesiones del congreso.

Dormir poco o con horarios irregulares puede afectar a la atención, la memoria, la regulación emocional, la irritabilidad y la respuesta al estrés. También puede hacer que algunos problemas parezcan más graves o más resistentes al tratamiento.

En la consulta preguntamos habitualmente por el ánimo, el comportamiento, el colegio o la medicación. Sin embargo, no siempre reconstruimos con el mismo cuidado la rutina nocturna: a qué hora se acuesta el adolescente, cuánto tarda en dormirse, si se despierta, cuándo utiliza el teléfono y cuántas horas duerme realmente.

Antes de añadir un nuevo diagnóstico o modificar un tratamiento, debemos preguntarnos si estamos evaluando a un adolescente descansado o a un adolescente sometido a una privación crónica de sueño.

Inteligencia artificial y chatbots: utilidad sin ingenuidad

La inteligencia artificial ocupó un espacio importante en la APA 2026.

Se presentaron proyectos que utilizaban chatbots y herramientas digitales para realizar cribados, ofrecer información, apoyar intervenciones psicológicas o facilitar el acceso a recursos de salud mental.

Estas herramientas pueden ser útiles, especialmente para adolescentes que tienen dificultades para pedir ayuda o viven en lugares con pocos recursos. También pueden ayudar a recoger información entre consultas, ofrecer contenidos psicoeducativos y detectar señales que requieran una valoración profesional.

Pero la facilidad de acceso no equivale a seguridad clínica.

Un chatbot puede responder inmediatamente, pero no conoce de verdad la biografía de la persona. No observa el lenguaje no verbal, no entiende siempre la ironía, puede reforzar algunas interpretaciones erróneas y no sustituye la responsabilidad de un profesional ante una situación de riesgo.

La cuestión no es elegir entre tecnología o atención humana. El reto consiste en decidir qué tareas puede mejorar la inteligencia artificial y cuáles no debemos delegar.

Redes sociales, identidad y pertenencia

Las redes sociales pueden ser fuente de comparación, presión, acoso o exposición a contenidos dañinos. Pero también pueden ofrecer información, comunidad y sensación de pertenencia.

Esto es especialmente relevante para adolescentes que se sienten diferentes o aislados.

Por eso, medir únicamente el número de horas de pantalla aporta una visión incompleta. No es igual hablar con amigos, crear contenido, buscar información, ver vídeos durante horas o participar en comunidades que intensifican el malestar.

En la entrevista clínica debemos preguntar no solo cuánto tiempo utilizan las redes, sino qué hacen en ellas, qué encuentran, qué desplazan de su vida y cómo se sienten después.

Perfeccionismo: cuando el logro se convierte en identidad

Otra de las áreas que despertó especial interés fue el perfeccionismo en adolescentes y jóvenes.

Esforzarse, querer mejorar y tener objetivos no son problemas clínicos. El sufrimiento aparece cuando la autoestima depende exclusivamente del rendimiento o cuando el error se vive como una amenaza para el vínculo, la aceptación o la identidad.

La presión académica, deportiva y social puede transmitir a los jóvenes que solo son valiosos cuando destacan.

Las familias y los profesionales podemos ayudar ampliando aquello que reconocemos: no solo los resultados, sino también la flexibilidad, la honestidad, la amabilidad, la persistencia, la reparación y el coraje.

La tarea no consiste en eliminar la ambición. Consiste en evitar que el adolescente llegue a creer que su valor depende de no equivocarse nunca.

Psiquiatría de precisión: más allá del diagnóstico

En el congreso también se habló de psiquiatría de precisión, biomarcadores y perfiles que podrían ayudar a elegir tratamientos más eficaces.

No todas las depresiones son iguales. Tampoco todas las personas con un mismo diagnóstico presentan las mismas necesidades, los mismos mecanismos biológicos ni la misma respuesta a la medicación.

La posibilidad de utilizar datos inflamatorios, cognitivos, genéticos o neurobiológicos para personalizar los tratamientos resulta prometedora.

Sin embargo, la verdadera precisión clínica no consiste únicamente en realizar más pruebas. También implica reconstruir con precisión la historia de desarrollo, los acontecimientos vitales, el funcionamiento familiar, el sueño, el contexto y las preferencias de la persona.

La tecnología puede aportar información. No puede reemplazar la comprensión clínica.

Una revisión crítica, no una colección de novedades

Participar en PostCAAP me obligó a revisar muchas horas de sesiones, ordenar información y decidir qué merecía llegar a una audiencia profesional.

Ese proceso resulta tan importante como asistir al propio congreso.

Los grandes encuentros científicos generan entusiasmo, pero también presentan resultados preliminares, hipótesis atractivas y tecnologías cuyo impacto real todavía desconocemos. Trasladar una novedad directamente a la consulta sin revisar su metodología, su aplicabilidad o sus límites puede conducir a conclusiones precipitadas.

La actualización científica exige curiosidad, pero también prudencia.

Lo que me llevé de PostCAAP 2026

El principal aprendizaje de esta edición fue que la psiquiatría está incorporando herramientas cada vez más sofisticadas, pero sigue necesitando una mirada amplia sobre la persona.

En niños y adolescentes, los síntomas no pueden separarse del desarrollo, la familia, la escuela, el sueño, las relaciones y la tecnología.

Los diagnósticos son útiles cuando orientan la comprensión y el apoyo. Los tratamientos son útiles cuando se indican para una persona concreta y se revisan a lo largo del tiempo. La inteligencia artificial es útil cuando amplía capacidades sin sustituir el juicio clínico ni la relación humana.

PostCAAP permite detenerse después de la intensidad de un gran congreso internacional, seleccionar lo relevante y discutir qué podemos aplicar ya, qué debemos observar con interés y qué necesita todavía más evidencia.

Esa traducción entre investigación y consulta es una de las responsabilidades fundamentales de la formación médica continuada.

Porque conocer todas las novedades es imposible.

Lo importante es aprender a distinguir cuáles pueden mejorar de verdad la vida de nuestros pacientes.

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